Discusión I: El lugar epistemológico del pensamiento crítico

Los mecanismos de funcionamiento, la eficiencia y la banalización del mundo

Franz Hinkelammert

Partimos de la discusión del núcleo del pensamiento crítico, cuyas claves primeras son:

  • El discernimiento de la racionalización medio – fin.
  • El enfrentamiento de las irracionalidades que ella produce.
  • La búsqueda de las respuestas a esa irracionalidad racionalizada.

 

El enfrentamiento de la irracionalidad racionalizada no puede ser puramente pasional ni emotivo, sino que debe provenir también de una racionalidad , pero en tanto racionalidad que enfrenta o da respuesta a eso racionalizado.

 En el centro de lo irracional racionalizado está el cálculo de utilidad, definido a partir de un (supuesto) actor racional que decide según un máximo de utilidad, el cual en unos casos es cálculo de las ganancias, pero sobre todo es un juicio de necesidad (utilidad). Así, el acto (presuntamente) racional maximiza la utilidad de todas sus decisiones.

Este cálculo no es por sí mismo una novedad, pero si contiene algo novedoso:

  • todo es transformado en cantidad, v.g., la relación entre aristócrata y campesino debe ser disuelta, porque era una cantidad diferenciada, ahora se convierten en cantidades calculables mediante el salario.
  • Lo nuevo que está en el comienzo de la modernidad es calcular el máximo de utilidad, lo cual supone un sometimiento del mundo a ese cálculo. Al calcular la utilidad se transforma el mundo en la perspectiva de meros mecanismos de funcionamiento, así también el cálculo de utilidad se transforma en cálculo de eficiencia.

 ¿De dónde viene esta visión de mundo como mecanismo de funcionamiento?

Aparece en la doble contabilidad impulsada en las ciudades libres italianas (Génova, Florencia, Venecia), que eran ciudades de comerciantes. Con este sistema todo se convierte en un mecanismo, con entradas y salidas, haber y deber, ganancia y pérdida. Se trata de procedimientos circulares y discretos (cerrados).

Esta es una manera de ver el mundo, que pasa a ser cuantificable, a partir de la acción de la empresa que se constituye en el sujeto. El sujeto de la acción económica ya no es el ser humano sino la empresa.

Casi paralelamente a este “descubrimiento” de la doble contabilidad se da el del sistema de circulación sanguínea, y la medicina a partir de ese momento se empieza a convertir en medicina de un cuerpo que se asume-ve como un mecanismo de funcionamiento.

Sin embargo, no podemos decir que esto “arranque” con la doble contabilidad, porque esta supone otros elementos. Por eso debemos remontarnos a la Edad Media y hasta a Agustín de Hipona.

Entonces, la doble contabilidad son los anteojos con los que se ve el mundo. Ahora el mundo es un mundo sin magia, sin “alma”. Todo forma parte de algún mecanismo de funcionamiento y como tal está sometido al cálculo de eficiencia de ese mecanismo. El mecanismo de funcionamiento se convierte en un gran aparato de dominio que decide sobre la gente y el mundo pierde completamente el carácter humano.

De esta forma, aparece un mundo de leyes y órdenes, y lo racional es obediencia en términos de esos órdenes. Esto mismo lo afirmará Wittgenstein, cuando dice El asesinato estará en el mismo nivel que cualquier otro acontecimiento como, por ejemplo, la caída de una piedra. Lo que Wittgenstein no declara es que se trata de un punto de vista, no que el mundo sea así, sino que es el mundo visto desde la perspectiva de la eficacia. Cuando el mundo es visto de esa manera se entiende que se pretenda ver los hechos desnudos, tal cual son –en este caso, que el asesinato esté en el mismo nivel que la caída de una piedra-, pero en ese momento aparece la banalidad del mundo si no hay diferencia entre el asesinato y la caída de una piedra.

El cálculo de eficiencia no admite la diferencia entre una cosa y otra, pero solo a condición de que se acepte su punto de vista.

La Edad Media gesta la revolución cultural que lleva a la Modernidad. Para pensar modernamente hay que tener una cabeza que pueda leer sus exigencias, y esta cabeza se ha estado preparando en toda la Edad Media.

 

Realimentaciones

Norman Solórzano: En el caso de la referencia a Wittgenstein, este tampoco dice quién define que todo sea igual o esté en el mismo nivel (el asesinato y la caída de una piedra), es decir, quién es esa persona omnisciente de la que está hablando, la cual ya no podemos considerar ni llamar Dios, por tanto, se trata de alguien, de un sujeto intrahistórico, por tanto, de un sujeto con un punto de vista… el suyo, que ne la modernidad será, entre otros, típicamente la burguesía.

Por otro lado, una consideración semántica: el término mecanismo de funcionamiento no resulta tan castizo, por ello valdría la pena buscar una forma que resulte más accesible a un público más amplio.

Una última cuestión: ¿cómo no caer en el relativismo (al menos en su versión vulgar) cuando se enfatiza que se trata de punto de vista?

Henry Mora: En trabajos anteriores, Franz, enfatizás que se trata de mecanismos de funcionamiento perfecto, pero ahora no hacés este señalamiento, no hay alusión a que sean perfectos. Por otro lado, hablás de “mundo banal”, pero antes usabas los términos nihilismo y cinismo, ¿te estás refiriendo a lo mismo?

F. H.: La idea de los mecanismos de funcionamiento no implica la perfección; pero ver los mecanismos permite hacer un mundo controlable instrumentalmente. Con respecto a los términos, sí, se trata de lo mismo: banalidad, nihilismo, cinismo…

H. M.: Hay límites y hay rebelión de los límites. Lo realmente novedoso de la contabilidad veneciana es el debe, haber y el patrimonio, que aparece como un flujo. La visión del mundo que presupone la construcción de la modernidad es lo más relevante para integrar el marco categorial. Presupuesto de un sujeto del cálculo y para el cálculo.

F. H.: La rebelión de los límites nos obliga a ver el mundo de otra manera.

Luigi Schiavo: Me interesa la idea de banalización; ahora bien, esta banalización podríamos superarla a través de la complejidad de la realidad, por ejemplo, mediante la recuperación de los significados. Por otra parte, en la actual guerra contra Libia ¿hay esa banalización?; ¿cómo podríamos superar la banalidad a través de la complejidad?

Viviana Richmond: Ante la exposición de Franz me pregunto: ¿cómo remirar? Un ejemplo de esto que aquí se dice: en estudios recientes aparece que los jóvenes no consideran que los medios de comunicación les estén influyendo en su forma de ver el mundo. Ante esto surge la duda: ¿qué hace que esto (la acción de los medios) sea tan propio que no permita ver lo que (me) influye? ¿Cómo tener otra mirada? Evidentemente, el silencio, la paz, la quietud han quedado relegadas por el cálculo de eficiencia.

Luis Lázaro: En la secuencia que Bauman relata sobre el encuentro de Hanna Arendt con Eichman, la expectativa de la primera era:¿con quién me voy a encontrar? Por su parte, Eichman dice: teníamos un problema y había que resolverlo; luego, él era (se concebía a sí mismo como) un técnico, cuyo objetivo era como resolverlo (el problema: la sobrepoblación de presos judíos en los campos de concentración) de la manera más eficiente, y su respuesta fue impulsar una industria. En el campo técnico no se percibe la diferencia entre bien y mal.

Juan Carlos Valverde: ¿Hay diferencia en si esa racionalización se ve como mecanismo o como sistema?

F. H.: La teoría de sistemas no analiza la eficacia de los mecanismos.

Grace García: No es cierto que “todo el mundo no hace nada”. Estos mecanismos de racionalziación tienen una forma de interiorizarlos, social y culturalmente, pero también existen formas de enfrentarlos. Los movimientos sociales se enfrentan a la fuerza de los mecanismos de funcionamiento, pero: ¿cómo pensamos desde los movimientos sociales esos mecanismos?; ¿cómo los podemos visualizar y enfrentarlos?

H. M.: Esta visión del mundo (cosmología) es dominante, pero ello no implica que sea total o absoluta; de ahí que van surgiendo las alternativas. Me parece que una posible respuesta a la pregunta de Luigi Schiavo está en el párrafo donde Franz dice:

Esta interpretación es el marco categorial de la modernidad y este marco categorial es desarrollado como una razón mítica que sostiene su mística. Es la mística del progreso infinito, del crecimiento infinito, de la eficiencia infinitamente perfecta. Es la razón mítica de la modernidad. Es a la vez la mistificación de la muerte y del suicidio. Es la razón mítica de la praxis de la muerte. Esta mística es no solamente la cárcel de la poesía, sino de toda la vida humana y a través eso, de toda la vida, que ahoga todo.

No se puede contestar a este marco categorial y esta razón mítica sino desarrollando otro marco categorial a partir de la afirmación de que el sentido de la vida es vivirla y vivirla entre todos. Resulta otra razón mítica pero necesariamente tiene que aparecer. No hay otra interpretación de los hechos, sino la interpretación por la razón mítica. Como hemos visto, la pretendida objetividad de las ciencias empíricas igualmente parte de una interpretación dada por una razón mítica. Por eso vale que todo hecho es un hecho interpretado, pero es interpretado desde una razón mítica.

F. H.: Efectivamente, la complejidad es un puente, pero algo falta aún en el pensamiento de complejidad.

Anamaría Hernández: Al ser esta una visión dominante se va transmitiendo a través de todos los mecanismos del grupo dominante y se va asumiendo en todos los espacios, al punto de su naturalización. En el momento en que intentamos salirnos de esos mecanismos es cuando viene el cobro, la reacción violenta.

V. R.: La sociedad contemporánea es esquizofrenizante…

Julián Salinas: La imposibilidad o fracaso de la cuantificación (absoluta) puede ser una evidencia de la falta de aplicación de ese mecanismo a la realidad humana.

Franz Hinkelamert: Wittgenstein señala que no incluye en el libro del mundo ningún valor, pero sí juicios de valor relativos. Esto solo se logra a partir de la idea del mecanismo de funcionamiento, que requiere una ética, que la produce el mismo mecanismo pero sin la cual este no puede funcionar.

En su texto, Bauman (Modernidad y Holocausto) recuerda que Himmler habló de la alta ética de quienes operaban los campos de exterminio: el valor ético es igual al sacrificio de los operadores. Este tipo de ética es la propia del mecanismo de funcionamiento y es la ética que se pretende que no se corrompa.

Aquí aparecen dos éticas: el sujeto omnisciente de Wittgenstein ve éticas relativas… a los mecanismos de funcionamiento. Weber lo ve pero no lo discute. Se trata de la ética del mercado y la ética de la burocracia: su imperativo es no juzgar la meta fuera del mecanismo de funcionamiento. Estas éticas están en las leyes.

Cuando la eficiencia juzga no hay ninguna diferencia, pero en cuanto los que atienden estos aparatos (que tienen su ética) sí hay una diferencia: se introduce el juicio ético como lubricante del mecanismo de funcionamiento, pero esto genera el problema de pensar qué tipo de gente se requiere para operar el mecanismo de funcionamiento…

Desde esa ética, entre democracia y autoritarismo no hay diferencia… salvo que el sistema-mecanismo funciona mejor con una democracia que le sea funcional; pero si la democracia se vuelve democrática entonces aparecen los Pinochet.

Hay una ética, pero a partir de que no hay diferencia entre el asesinato y la caída de una piedra se abre la cancha para que actúen los mecanismos, que se justifican en la misma ética que producen.

A partir de esto aparecen diversas secuencias:

  • Relación amigo – enemigo
  • La estética y el arte se vuelven funcionales… todo se vuelve funcional

Con todo esto aparece una cultura que es anticultura. La idea del mundo de los hechos desnudos se sostiene por una razón mítica: el mito del progreso infinito no admite cuestionamiento, pero hay que criticarlo, hay que preguntar ¿qué racionalidad tiene? Y ahí aparece, por ejemplo, el mito de la Madre Tierra que interpela al mito del progreso infinito.

N. S.: Una alerta que debemos tener en el pensamiento crítico es reconocer que se trata de un punto de vista (ya sea el que dice que el asesinato y la caída de una piedra están en el mismo nivel, cuanto el que enfrenta esa homologación y señala que si hay diferencia y enfrenta la lógica de muerte que desata no verla) y no pretender que no lo es. Esto obliga a estar alerta sobre las consecuencias que genera uno y otro punto de vista.

H. M.: En el texto de Franz aparece insinuada una discusión sobre la concepción de la naturaleza; desde el punto de vista del mecanismo de funcionamiento se habla de res extensa y cogito. Esto me parece que es un tema que deberemos retomar más adelante.

Síntesis para un marco categorial del pensamiento crítico:

  • Los procesos de racionalización instrumental (medio – fin) generan, como consecuencia última, la banalización de todo cuanto existe.
  • Al banalizar las cosas se pierde el sentido de la vida, y se lo sustituye por una utilidad que es utilidad de la ganancia y de la eficiencia.
  • Al banalizar nos enfrentamos al problema de un juicio de valor que se dice objetivo-neutro, que no se entiende como juicio ético pero pretende quitar sentido a todo juicio ético y lo declara como relativo.
  • El proceso de banalización requiere una ética funcional que (pretenda) quitar sentido a toda otra ética.
  • La banalización del mundo es fruto de una visión de mundo, que impone su ética y la produce.
  • La banalización del mundo requiere un sujeto que banalice el mundo.
  • La subjetividad de la empresa objetiviza al sujeto humano y, por tanto, lo banaliza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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